Aparente quietud

Camino

Comienza, un paso

Instante ínfimo

parte del Universo

¿Siempre hay movimiento? La reflexión nos lleva a pensar en la ausencia del tiempo y espacio. Esta seria la única posibilidad del no-movimiento, un imposible, una paradoja. Una instantánea, una foto puede parecernos que esta parada, congelada para la eternidad, pero todos sabemos que el tiempo es infalible y demuestra que eso que parece eterno inmutable cambia, pasa a otra condición, por pequeño y breve que sea pasará con el tiempo a otra forma será otra cosa. Anaximandro pensaba que la naturaleza procedía de la separación, por medio de un eterno movimiento, de los elementos opuestos (por ejemplo, frío-calor), que estaban encerrados en algo llamado materia primordial. Demócrito decía que la naturaleza está formada por piezas indivisibles de materia llamadas átomos, y que el movimiento era la principal característica de éstos, siendo el movimiento un cambio de lugar en el espacio. Galileo Galilei revoluciona las técnicas de análisis que permiten una descripción científica del problema. Nos acercamos a un objeto o materia para entenderla, sentirla o poseerla. Según como realizamos el contacto percibimos sensaciones que interactúan, cambiando el objeto y el sujeto. Su forma y funcionamiento generan un lenguaje de comunicación. Su posterior expresión plástica o teórica, requiere de un constante contacto, un proceso de cambio sensual continuo. La percepción de que cada nuevo descubrimiento demuestra la ignorancia de eso que pretendemos conocer, parece una espiral: La sabiduría no consiste en la simple acumulación de conocimientos, sino el poder afirmar, con plena conciencia, “sólo sé que no sé nada”, es un salto cualitativo, un cambio de posición.

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